Y si…

Hoy toca compartir un ejercicio creativo de esos que suelo hacer y termina siendo una reflexión, esta en concreto es: ¿Y si los humanos fuéramos la fuente de energía renovable para el futuro?

Bola de energía, decoración.

Energy by Nicholas Petrone (flickr)


Por si no has leído otras hojas del cuaderno donde escribo este tipo de reflexiones, lo que tú estas viendo aquí, leyendo, no es otra cosa que el resultado adaptado de un ejercicio creativo de gran potencial. (ejercicio realizado en marzo de 2017). Este ejercicio consiste en partir de una premisa irreal o idea hipotética, y llegar a algo plausible o probable. Os recuerdo que esto es el resultado del ejercicio creativo y lo he adaptado para conformar una hoja del cuaderno creativo.

Comencemos con el hecho contrastado de que los seres humanos, como seres vivos que somos, generamos energía en nuestro propio ser. Para ser biológicamente correctos, en nuestras células a través de las mitocondrias obtenemos la energía que necesitamos para vivir. Así, debemos entender que entonces los seres humanos somos pequeñas centrales energéticas portátiles.

¿Te imaginas cómo cambiaría el mundo si pudiéramos aprovechar esa energía que generamos?

Así de pronto se me ocurren varias posibles opciones o futuribles. (preguntas) El primero de ellos sería poder cargar con nuestra propia energía los wewirables que usamos en nuestro día a día o incluso los dispositivos móviles. Sin duda, este hecho nos lleva a otras muchas cuestiones. La siguiente en mi lista es si el cuerpo humano sería capaz de aumentar la producción de energía si consiguiéramos enchufarnos de alguna forma. Con mis conocimientos limitados de biología, imagino que esto provocaría que nuestro cuerpo reaccionase aumentando el ritmo cardíaco para bombear más sangre a los músculos y células en general para generar más energía. Sería como hacer deporte pero sin moverse. En un computo general, esto implicaría que necesitaríamos más calorías diarias para sobrevivir.

Aquí surge otra gran idea o utilidad de este “hallazgo”. Justamente por lo que acabo de comentar, estamos ante una posible forma de “adelgazar”. Tenemos una nueva forma de quemar grasa. Esto casi es anecdótico. Esta idea tiene muchas ramificaciones.

A priori, se puede pensar el que hemos llegado a crear energía de forma renovable o limpia. Incluso con el nivel de tecnología actual podríamos llegar a generar tejidos artificiales repletos de mitocondrias y tener una especie de generadores alternativos. Sin embargo, esto seria un espejismo, las mitocondrias generan energía por un proceso de oxidación. Este proceso genera CO2 como producto de residuo. Nuestra respiración continua. Por lo tanto no sería una fuente de energía limpia. Quizás si muy innovadora pero sigue siendo contaminante, probablemente menos que la utilización de hidrocarburos pero no lo sé. Lo que es seguro es que es contaminante.

Si piensas mal, incluso se puede llegar a pensar que sin saber como funciona este proceso, puede ser un arma. Vamos al campo de la ciencia-ficción, enchufando a alguien el tiempo adecuado se podría dejar seco por consumirle toda la “energía vital”.

Como dígo en esta otra hoja (ver aquí positivo lo negativo), no nos quedemos con el lado negativo de las cosas. Llegar a este nivel de tecnología y conocimiento en diferentes áreas, segurísimo que también aportaría grandes beneficios. La ciencia encontraría formas de aplicarlo para generar bienestar y beneficios para la sociedad. Pensando rápido, en la rama médica quién dice que no pudieran aplicar el conocimiento de este hito para curar enfermedades tipo el cáncer, o incluso para hacer que personas que tengan problemas de corazón puedan mejorar su calidad de vida.

Pero lo mejor de todo esto no es si llegará a ser una realidad en alguna decena de años. Lo mejor, es que para llegar hasta esta reflexión, he estado haciendo esquemas, algún que otro mapa mental, desarrollos creativos, iniciar acciones de pensamiento lateral, etc… Todo enfocado a una sola cosa.

Hacer mi mente más creativa, romper barreras psicológicas y entrenar una capacidad.

No obstante, no es el único beneficio. También ha servido para hacerte llegar a ti una inquietud, seguramente provocarte opiniones, ideas enfrentadas. Hasta si lo deseas, darte un punto de partida para trabajar tu vena creativa. Puedes seguir avanzando en el desarrollo de este concepto todo lo que quieras. Ahora es tu momento. ¿Quieres probar otras preguntas? (ver aquí) ¿O prefieres conocer el poder de las preguntas?