Todos contra uno y uno contra todos. Inteligencia colectiva.

¿Es mejor la inteligencia colectiva que la capacidad individual? Seguramente no, básicamente por el planteamiento de simplificación de que cuánto más complejo sea un sistema, más probabilidades tiene de que falle un paso.

Inteligencia colectiva frente a ideas individuales

FIGURE 06.3 Team members aggregating their mental models by Jurgen Appelo (flickr)

En otra hoja del cuaderno creativo, la 89 (ver), comenté las diferencias entre trabajo en grupo y en equipo.  Sin embargo, ahora voy a profundizar más en este concepto llamado la inteligencia colectiva.

Si sigues este cuaderno o has cotilleado otras hojas, sabrás que soy un fiel defensor de tratar la creatividad desde equipos multidisciplinares. Esto no quita de que haya que cumplir una serie de premisas para que ese equipo multidisciplinar realmente tenga el potencial deseado para poder superar la capacidad individual. Al menos para mi, y esto es opinión personal: Si se forma un equipo, el objetivo mínimo es que el rendimiento del mismo sea superior a la suma del rendimiento individual de quién lo forma. Si no se cumple esto, estaríamos hablando de trabajo en grupo y habría que trabajarlo con otras premisas diferentes.

Personalmente, pienso y he visto en varias ocasiones que el fallo principal de los errores de la “inteligencia colectiva” está en este punto exactamente. No se busca ese punto superior. Nos quedeamos en que la inteligencia colectiva busca sumar capacidades, no multiplicarlas.

La suma se basa en establecer que cada miembro del equipo se debe hacer cargo de una tarea o estación del proceso y desarrollarla. Esta asignación se realiza porque se entiende que entre todos los miembros, es la persona mejor capacitada o más entrenada para desarrollar esa tarea concreta.

La multiplicación de capacidades va más allá.

No se asignan tareas individuales para luego sumar y crear el resultado. Todos los miembros que realizan el proceso, conocen y desarrollan todas las tareas. Es ahí el cambio de enfoque y lo que a nivel creativo explota el potencial de un equipo. Lo que genera realmente inteligencia colectiva.

La mejor forma de entenderlo es con lo modelos eléctricos de funcionamiento en serie (uno a continuación de otro) y funcionamiento en paralelo (todo a la vez). Dentro del equipo obviamente deben figurar unos roles y establecerse tareas, pero no son lineales ni las propias del proceso requerido. Son otras tareas que facilitan la multiplicación de las capacidades, el secreto del éxito es que son tareas o funciones fluidas.

Aquí el planteamiento es, que para poder generar la respuesta que se pide a la inteligencia colectiva que forma el equipo, deben asumir una serie de tareas y roles que los realizará la persona que en ese momento tenga más facilidad para hacerla, no la que se considere mejor preparada. Y este proceso de asignación cambia constantemente dentro del grupo. Cuánto más rápido ocurra la reasignación, más se retroalimenta el equipo y más potencia tienen como inteligencia colectiva. Así multiplican su capacidad. Se apoyan unas ideas en otras y se apalancan constantemente para llegar más allá.

Por ahora, la única forma que conozco para que la inteligencia colectiva sea realmente superior a la individual y aporte valor positivo, es que el grupo de personas que forman ese equipo de inteligencia colectiva, sean conscientes de este planteamiento y entiendan el cambio de enfoque que representa a la hora de afrontar el desafío que se les ha propuesto.

Por último, dejar una contrapunto. No siempre el pensamiento de un común es mejor que el pensamiento individual. La mayor parte de la población sigue afirmando que el zumo natural de naranja hay que tomarlo recien exprimido porque se le van las vitaminas. Cuando las vitaminas no son compuestos volátiles para desaparecer del zumo y aunque se puede oxidar el zumo, la vitamina C, sigue estando. (Ver información técnica en Revista Española de Nutrición Humana y Dietética)