Tráfico inteligente

Los atascos de circulación no son más que una demostración de falta de interés por desplazarse.

Tráfico inteligente

Zig Zag by Hernán Piñera (flickr)

En otra hoja de este cuaderno ya hable de las posibilidades y ventajas del bigdata combinado de vehículos y carreteras. (Ver aquí) Sin embargo, ahora es el momento de fijarnos en el tráfico dentro de las ciudades.

Las ciudades son solamente un conjunto de calles que se interconectan unas con otras. Una red de conexiones que permite desplazarte de un lugar a otro siguiendo unas pequeñas reglas muy simples: El sentido de la marcha y el tipo de vía (peatonal o no). Sobra decir que doy por sentado que se cumplen las normas de circulación de vehículos.

Dicho esto, repito mi opinión sobre los atascos. Son culpa de las propias persona que lo forman y su falta de interés en desplazarse de forma eficiente. Bueno, y de no saber gestionar la situación con capacidad creativa o pensamiento lateral. Por supuesto que todos queremos ir del punto A al punto B por el camino más eficiente. Ahora pregunto: ¿Eficiente en qué criterio? ¿El más corto, el más rápido, el más recto, el de menor consumo? Cuando tengamos escogido un criterio, es el momento de plantearnos la estrategia a hacer.

Apuesto que en tus desplazamientos habituales y rutinarios, incluso a pie, siempre haces exactamente la misma ruta. Si ahora te pregunto por otra ruta, es posible que te entren dudas de como llegar. Es normal, estamos acomodados en los procesos rutinarios y repetitivos. Sin embargo, de vez en cuando deberías explorar esas rutas alternativas. Una forma de obviar los atascos de las ciudades es eso. Utilizar rutas alternativas a la mayoría de las personas. Una calle paralela siempre tendrá menos tráfico que la avenida de turno. Además, con suerte con algún semáforo menos.

En muchas ciudades, los tiempos de los semáforos varían según el momento del día y los flujos de personas. Las direcciones principales estarán más tiempo en verde que las transversales. En horas puntas de entradas de trabajo y salidas de trabajo, el tráfico mayoritario va en la misma dirección. Saber estos datos también ayuda a poder circular de forma más eficiente. Hasta ahora no he hablado de tecnología en ningún momento. Aquí ya debemos haber detectado tendencias o hitos que ocurren de forma recurrente. Estas acciones se pueden planificar y prever. Después de optimizar las acciones manuales (humanas) que podemos hacer, añadamos lo que la tecnología puede hacer por nosotros. Estas acciones ya se están llevando a cabo en algunas ciudades, pero de forma casi experimental o testimonial, ya que no se sigue implementando por el resto.

Modificar los ciclos de los semáforos en función del tráfico. Si una calle por las circunstancias que sea tiene muy poco tránsito, que un semáforo corte la circulación durante mucho tiempo desespera al conductor. Con los famosos sensores de espiras (los que hay en el suelo), se puede hacer que solo entre en funcionamiento el ciclo del semáforo cuando hay un vehículo. Y no solo eso, además ajustar los tiempos para hacerlo de forma rápida.

Semáforos para controlar la velocidad. En ocasiones, el ciclo de luces está ajustado para que sirva de control de velocidad de vehículos. Sobre todo en grandes ciudades con largas avenidas. Aquí hay tendencia a superar los límites de velocidad. Un semáforo que corte la tendencia de encontrarse todos en verde hace que la gente no corra. Quizás otra opción, sea colocar al igual que en los peatones, un contador de cuanto tiempo le queda al semáforo en esa posición. Hoy con la iluminación led es muy fácil y barato de conseguir este efecto. Seguro que mucha gente si de lejos ve que no va a poder pasar, en lugar de acelerar irá frenando. Además esta medida ayuda a reducir emisiones de C02. Justamente lo contrario de lo que ocurre con la luz ambar. Que todo el mundo debería detenerse pero en realidad se utiliza para apurar.

A la vez, esta opción, durante la fase de luz roja los conductores saben de cuanto es la parada y si el coche aun no tiene sistemas tipo start-stop, se puede hacer de forma manual. O si lo tiene, sabiendo cuando cambia no hace falta tener el pie encima del pedal provocando que en muchas ocasiones el motor arranque de nuevo antes de tiempo.

Aquí solo he dado unas pinceladas de propuestas, pero enfocándose para cada caso en sus particularidades, el pensamiento lateral y la capacidad creativa para pensar fuera de los cauces normales pueden generar ese conjunto de acciones que marquen la diferencia para que una ciudad se libre de los problemas del tráfico. Aunque el futuro apunta a que no conduciremos, las zonas de vehículos y de peatones se mezclaran más. Cualquier vehículo o artilugio que circule por estas zonas estarán supeditados a los cálculos de procesadores y sensores que harán que sus movimientos sean óptimos y eficientes sin estorbar a otros vehículos ni a personas.