¿Tienes mesa de ping-pong?


Es rara la empresa moderna o startup que no cuenta con una mesa de ping-pong en sus oficinas. Algunos creen que es tan necesario como el equipo informático, unos buenos sofás, o un mobiliario de ultima tendencia.

Mesa de ping-pong en el trabajo. Mini ping-pong, alternativo.

Mini ping pong by Travis Balinas (flickr)

La realidad es que al margen de la moda actual y postureo empresarial, un ping-pong en la empresa es algo más útil de lo que se cree y aporta mucho más que su valor económico y estatus.

Siempre que se use, está aportando creatividad. Esa creatividad tan necesaria en muchas ocasiones para diseñar nuevos productos, reducir la estructura de costes, montar campañas de publicidad, etc…

Te estarás preguntando como una mesa de ping-pong puede aportar eso a una empresa. La respuesta es más sencilla de lo que puedas pensar. El ping-pong es el único deporte o actividad física que se puede practicar dentro de una habitación más o menos reducida. Sin olvidar que mueves casi todos los músculos del cuerpo.

Hacer ejercicio físico realmente provoca que haya más creatividad. Ayuda a desconectar del trabajo que se está haciendo, relaja, ayuda con la producción de endorfinas, libera el estrés, crea compañerismo (lo habitual es jugar contra otra persona) y así un largo listado de cosas positivas. Ítems que no hacen otra cosa que propiciar que las personas puedan dar rienda suelta a su creatividad. Por lo que al final la gente de la empresa que juega al ping-pong en horario laboral, está mucho más predispuesta al trabajo, tiene más creatividad, es más eficiente en su trabajo y tiene mejores ideas.

Pero claro, si todo el mundo tiene una o varias mesas de ping-pong en la empresa, al final todas las empresas terminan siendo iguales. Pensando en esas empresas que quieren ser diferente incluso en estos detalles, te voy a dar algunas ideas para tener en la empresa y que al final te aportará los mismos beneficios. Algo que hasta ahora no he dicho y que debe ser valorado en toda empresa es la opinión o el gusto de sus trabajadores. Tener una mesa de ping-pong y que nadie la use porque no les guste no te va a aportar absolutamente nada, excepto el ocupar espacio tontamente.

Por ejemplo, por tema generacional es fácil que en las empresas haya milenials o adulescentes (adultos adolescentes) en este caso, crear un espacio para juegos de videoconsola será una opción acertada para satisfacer al perfil de gamers que ya comenté en esta otra hoja.  Adecuando un poco el espacio, se puede utilizar un despacho o sala de tamaño medio para usar como habitación para jugar a la pelota vasca o balón prisionero versión business. Para esto está bien asegurarse que alguna de las paredes no toca con vecinos (por aquello de evitar las molestias de los golpes) o bien recubrirla con algún material aislante. Lo mismo que la pelota o bola en cuestión. Hay que buscar alguna que sirva para lo que se quiere hacer. Desde una pelota de papeles sucios de la papelera, o precinto, o esas pelotas para niños que botan muchísimo, o pelotas de espuma… Como ya digo, depende a lo que se quiera jugar hay que adecuar la instalación. Yo personalmente prefiero esta opción a la del ping-pong.

Qué mejor para demostrar que eres diferente como empresa, que crear tu propio juego por y para tus empleados.

Quién sabe si al final no se termina extendiendo entre clientes, proveedores u otras empresas y se convierte en una acción viral que lanza hacía el cielo a tu empresa. La creatividad también puede usarse para este tipo de propuestas y menesteres dentro de una empresa. La creatividad no es un área exclusiva de la gente de marketing y comunicación, o un servicio externalizado. Es algo que todos tenemos y podemos explotar para sacarle mejor rendimiento a lo que nos rodea.

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