Lo que te hace diferente te da ventaja competitiva

En otra ocasión, ya he hablado de como la creatividad ayuda a ver positivo lo negativo.(Hoja 82) En esa hoja, lo comentaré desde un punto distinto, vamos a darle otro enfoque.

imagen de balcones iguales sin diferenciación en un edificio enorme a excepción de uno. Metáfora de ventaja competitiva

Differ by Leo Hidalgo (flickr)

Ahora, lo voy a hacer aplicado al mundo empresa, para así ayudarte a conseguir tu ventaja competitiva.

Cuándo se habla de diferenciación a nivel empresarial, siempre se habla del valor añadido que puedes aportar al cliente. Sin embargo, pocas veces se habla de esa diferenciación cómo mejora interna de la idea. En realidad está mejora interna de la idea, siempre va a tener una repercusión de mejora para el cliente. Este es el gran secreto de la ventaja competitiva.

Vamos con un ejemplo. Hace un tiempo hemos visto que muchos negocios se han transformado entrando en un vehículo. No es nuevo, la comida rápida de furgoneta ahora conocida como “food truck”es conocida desde hace tiempo. Al igual que la venta ambulante, que lleva años existiendo. Incluso ahora que están de modas las aplicaciones móviles del sector automovilístico para combinar con este nuevo soporte. Se basa en el concepto que ya existía hace unos años, las asistencias mecánicas de urgencia 24 horas. Que no eran ni son otra cosa que un taller dentro de un camión.

Sin embargo, hay un nicho concreto dónde se puede sacar ventaja de este tipo de negocio. Imaginar que montamos una peluquería canina en una furgoneta. ¿Os imagináis dónde está la ventaja competitiva aparte de poder trasladarte a dónde están los clientes?

En el tipo de persona que gestione el negocio. Yo por ejemplo, con 1’85 metros de altura, para mí sería imposible gestionar este tipo de negocio porque no quepo en la furgoneta de pie. En cambio, una persona que sea más bajita seguramente sí que pueda estar de pie dentro de la furgoneta y pueda desempeñar el trabajo de peluquería canina de una forma más cómoda y eficiente.

Una tontería como es la altura de la persona que gestiona el negocio, es un elemento clave diferenciador, es la ventaja competitiva que puede aportar valor al modelo de negocio. Esto es un ejemplo y la altura de una persona no es determinante en su profesionalidad. En cambio, desde una perspectiva estratégica y con algo de visión creativa, se convierte en una necesidad extra y vital para el negocio.

La creatividad sirve entre otras cosas, para encontrar estrategias diferentes y sacar rendimiento a aspectos supérfluos.

En este caso concreto de un negocio dentro de una furgoneta, una persona bajita puede estar más cómoda en su interior, y por tanto trabajar de forma más eficiente. Lo que lleva a que su productividad sea mayor. Además de que seguramente ahorre costes en transformación del vehículo y en el propio vehículo. Yo siendo una persona alta, para realizar lo mismo necesitaría un vehículo de mayor tamaño. Afectando directamente a los costes operativos del negocio. Mayor amortización por vehículo más grande y muy seguramente mayor consumo de combustible al ser un vehículo de mayor tamaño.

Repito que las características físicas de una persona no afectan para el desarrollo personal ni profesional. Pero en casos muy concretos pueden ser un valor añadido que genere una ventaja competitiva. Pongo otro ejemplo, ahora basado en las primeras impresiones y como estas en base a un contexto, pueden marcar la diferencia de generar o no confianza para llegar a la venta.

Una persona que sea corpulenta con algún grado visible de obesidad, de entrada diríamos que tiene más dificil desarrollar “credibilidad y confianza” dentro de un ambiente o contexto de deportistas profesionales o semi-profesionales. Frente a una persona que tenga una constitución delgada. En este caso concreto, con un pequeño matiz en el contexto, puede cambiar todo. La misma persona corpulenta, lo tendría mucho más sencillo en un ambiente de deportistas del sector de la halterofilia, lanzamiento de peso o rugby.

Es algo sutil, pero de forma inconsciente, todos generamos algún tipo de prejuicio que varía o depende de las circunstancias que se den alrededor en ese momento.