La paradoja del viajante


Sólo si has viajado disfrutando del trayecto te habrá podido ocurrir esta paradoja del viajante. Cada vez se da menos, nuevos destinos y diferentes formas de crear infraestructuras están provocando que desaparezca esta paradoja.

Paradoja del viajante, cruce, carretera y vías, paso elevado.

Mollet_-_2011-07-13_5_-_JTCurses by JT Curses (flickr)

Sólo tienes que viajar por carretera sin tener mucha prisa por llegar a tu destino. Solo así descubrirás algunas veces que tu camino se entrecruza con el de otros viajantes. Para ser justos no es un cruce de caminos, es una situación curiosa que vives. Tu tienes que dirigirte a tu destino por carretera. Vivir tu particular ruta 66. Ya seas como conductor o pasajero, en moto, coche o autobús. La cuestión es que en algún momento tu carretera pasará por encima de una línea de ferrocarril, si aun es antigua, o una LAV en su versión moderna y actual.

Si acostumbras a viajar así, es probable que hayas caído en lo que yo he llamado la paradoja del viajante. Sino, a partir de ahora disfrutarás más esta situación. Cuando pases justo por el punto donde se entrecruza tu carretera con la línea de tren, habrá un cartel que lo indicara y pondrá que es la vía, “ciudad tal – ciudad tal”. Alguna vez coincidirán las dos con tu ciudad origen y destino, cuando mas fuerte es la paradoja, otras veces solo la de destino. Y de forma anecdótica no coincidida ninguna de las dos. En cualquier caso, mira tu camino pasado y tu camino futuro. Justo a continuación, mira a ambos sentidos hacía donde se dirigen las vías. Según el caso, vienes y vas al mismo sitio, o solo vas al sitio. Sin embargo la paradoja se hace presente. Los caminos que van al mismo destino, o que tienen el mismo origen, no se dirigen en la misma dirección. De hecho, casi seguro que serán perpendiculares. ¿Todos los caminos llevan a Roma? No sé, pero ahí te recorre un escalofrío, una sensación extraña, una duda sobre que uno de los dos caminos no es el más correcto. Obviamente si tienen direcciones diferentes y un mismo punto común, uno de los dos caminos está dando un rodeo.

En realidad estas cosas son las que le aportan gracia y sentido de aventura a viajar por carretera, vivir de forma intensa el viaje, que a cada kilómetro haya algo que te pueda sorprender. Es una experiencia que difícilmente vas a vivir si te desplazas en otros medios de transportes mas rápidos.

Esto es la paradoja del viajante, pasar por una de estas intersecciones que curiosamente los dos caminos llevan al mismo sitio.

Detrás de esta paradoja, que no deja de ser un cúmulo de situaciones y casualidades, se mueve algo más de lo que crees. Este tipo de contradicciones hacen que salten las alarmas en tu cabeza, y a continuación, lo siguiente que salta es tu parte creativa. ¿Cómo dos caminos opuestos llegan al mismo sitio? ¿Cómo será el camino más allá del horizonte para que lleguemos al mismo sitio?

Preguntas que resuenan en tu cabeza y que sin querer te hacen sacar tu lado creativo. Seguramente cuando te decían que viajar ayuda a desarrollar la creatividad, no pensabas que sería por detalles tan tontos como la paradoja del viajante. Y si no ocurren estas cosas en tu mente cuando viajas, deberías aprender a disfrutar y sentir de forma más intensa tus viajes.

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