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La innovación y la alimentación

La innovación y la alimentación están más unidas de lo que parece.

En primer lugar, quiero descartar el mundo culinario y de las cocinas. Sería muy fácil hablar de creatividad e innovación en la alimentación recalando en las estrellas michelin. Ya habrá más hojas del cuaderno para eso

Quiero hablar de innovación y alimentación desde una perspectiva más empresarial e industrializada. Precisamente quiero dejaros con un vídeo donde explico algo que he descubirto recientemente gracias a mi curiosidad innata por todo y la bendita mania de leer las letras pequeñas.

Admito que de entrada me llamaron la atención los números, me salió de ojo que algo no cuadradaba. ¿Pero quién iba a pensar que un producto de bollería industrial tendría menos calorias que un producto muesli? Al comprobarlo calculadora en mano, automáticamente en mi mente saltaron las alarmas de la creatividad. ¿Estoy fracasando en mi lucha de no prejuzgar ni dar nada por hecho? ¿Estoy saltándome uno de los mandamientos de la creatividad? Acto seguido, mi mente reaccionó, si por algún motivo, he ido a buscar la calculadora y comprobarlo, es precisamente porque he dudado de lo que parecia.

La innovación y la alimentación se unen en este tipo de cosas. Marcas como Dulcesol, que tienen una importante apuesta por la innovación y la creatividad, han conseguido mejorar sus productos (bollería industrial) hasta niveles de ser al menos igual de sanos que los que la mayoría percibimos como “heathly”. Una barrita de muesli.

Hasta ahora cuando veía alguna información sobre este tipo de cosas en las publicaciones de Linkedin, siempre me quedaba la duda de si era algo marketiniano como hacen muchísimas empresas. Pero claramente el grupo Vicky Food, al que pertenece la marca Dulcesol, ha demostrado, al menos para mi, que su compromiso con la creatividad, la mejora continua, la innovación y la alimentación es real. (ver más sobre vicky food)

Dulcesol es un gran ejemplo para demostrar que constantemente debemos poner en duda los pensamientos e ideas preconcebidas. Si queremos ser libres, debemos revisar los conceptos que conocemos y actualizarlos. Y por otro lado, son una demostración de que la innovación y la filosofía de la mejora continua en una empresa puede dar frutos muy interesantes. No todo es una cuenta de resultados. Ahora les toca la dura batalla de hacer llegar al gran público que su bollería no es tan perjudicial. ¡Ojo! No olvidar que la mejora continua también tiene sombras como comenté en la hoja 133. (leer)

Porque hasta ahora, en el sector, la innovación y alimentación se quedaba relegada a conseguir sacar sabores exóticos o sofisticados a distintos productos. También podemos hablar de que en esta industria alimentaria es un proceso de innovación generar productos enriquecidos con vitaminas y otros compuestos. Que esto da para otro debate muy interesante sobre si realmente necesitamos productos enriquecidos. Otras marcas apostaban por aplicar su innovación en el sentido contrario, reducir compuestos como azúcares sin que cambie el sabor. Hasta alguna que otra marca de alimentación he visto que se tiran a la piscina del marketing vendiendo sus productos sin conservantes y ni aditivos.

Aquí mi parte científica me obliga a puntualizar que por ejemplo el conocido conservante E-300 no es más que ácido ascórbico, llamado popularmente vitamina C. Entre otras cosas un antioxidante natural. O el saborizante E-330 que no es otra cosa que zumo de limón. (ácido cítrico). Lo digo por el caso concreto de una marca de zumos naturales que en su etiquetado ha quitado estas dos nomenclaturas y potencia que sus zumos son sin conservantes y 100% naturales. (Son exactamente iguales que antes, solo cambia el marketing para comunicar.)

Pero no me quiero apartar del ejemplo de Dulcesol (Vicky Food) que como empresa ha sabido encajar su innovación en la alimentación y aportar en positivo a la sociedad. Combinar la generación de distintos procesos creativos y conocimientos de alimentación “sana” para llegar a elaborar de forma saludable algo que muchas personas consideran “alimentos basura”. Demostrando así que con el conocimiento adecuado y un proceso de mejora continua e innovación, se puede hacer de todo. Ahora les queda la gran batalla de enseñar que la bollería industrial no tiene por qué ser el demonio.

Para lo más incrédulos os dejo la imagen de las tablas nutricionales de los productos y los números exactos.

Tablas nutricionales de bollería industrial de DulceSol y barra de muesli Hacendado

Infomación nutricional de los productos:

Barrita muesli Bolleria Indsutrial
valor producto % respecto del total valor producto  % respecto del total
peso 23 g 59 g
kcal 101 kcal 4,391 kcal/gramo 251 kcal 4,254 kcal/gramo
grasas 3,7 g 16,08 % 11 g 18,64 %
saturadas 2,2 g 9,56 % 7,1 g 12,03 %
hidratos 15 g 65,21 % 36 g 61,01 %
azúcares 6,4 g 27,82 % 25 g 42,37 %
fibra 0,7 g 3,04 % 1,3 g 2,20 %
proteinas 1,7 g 7,39 % 2,2 g 3,72 %
sal 0,04 g  0,17 % 0,25 g 0,42 %