Estrategia para resolver problemas

¿Sabes actuar frente a un problema? Si conoces el problema es fácil que si. Pero si el problema es imprevisto la cosa cambia.

En esta hoja voy a hablar de una capa distinta de la creatividad y la innovación. La que se usa para crear estrategias y llevar a cabo gestiones eficientes. En especial, os voy a hablar de mi estrategia genérica para acometer problemas imprevistos y superar esa incertidumbre de no saber que hacer.

Considero que es interesante porque en muchas ocasiones, falta esta parte estratégica en la resolución de problemas. Aunque aquí no voy a hacer ningún planteamiento rompedor, es bueno conocer el proceso completo. Sobre todo, para esos momentos en los que no hay margen de maniobra y hay que tomar la decisión correcta y que encaje en el proceso completo.

Son pasos sencillos.

Diagrama, estrategia para resolver problemas.

Diagrama, estrategia para resolver problemas.

Detectar el problema: A veces el paso más dificil es este, detectar que hay un problema. Muchas veces nos empeñamos en mirar hacia otro lado o buscar justificaciones a problemas que no queremos ver.

Contener el problema: Esta actuación considero que es la más problemática, hay que tomar decisiones rápidas y en gran medida tienen que ser acertadas. El principal objetivo de esta fase no es solucionar el problema, es evitar que se haga más grande. Si imaginamos que se ha roto una cañeria en casa, esta fase es la de crear una barrera para evitar que el agua salga hacia otras habitaciones.

Estabilizar el problema: Puede parecer lo mismo que lo anterior pero no es así. Estabilizar, significa que el problema está controlado. En este punto sabemos cuanto está perjudicando y tenemos la seguridad de que no va a aumentar. Aunque en este punto tampoco seamos capaces de reducirlo.

Monitorizar el problema: Como su nombre indica, es vigilar los hitos más importantes del problema para asegurarnos que está estabilizado. Esta fase ocurre de forma simultánea a la anterior y se mantiene hasta la solución.

Investigar fuente del problema: Aquí es cuando se busca la causa origen del problema. En ocasiones podemos estar “viendo” una causa cascada del origen principal. A veces los problemas, aunque surjan inesperados, su principio puede estar en hechos pasados. Por ejemplo: En una gotera en una habitación, la causa es que hay humedad, pero el origen puede ser una cañeria rota o una filtración del tejado. Si nos quedamos con la filtración del tejado, la causa origen puede ser que en las labores de mantenimiento, un operario de forma inconsciente dañó la capa impermeable. Por lo que la causa origen sería saber como pudo dañar la capa impermeable. La solución no pasa por arreglar la capa, sino por buscar otro sistema que no se dañe.

Identificar fuente del problema: Esta etapa se superpone con la anterior, para poder identificar el origen del problema, hay que poder descartar las distintas variables que han podido surgir durante la investigación. De hecho, mientras se investiga, muchas veces se autodescartan por ser vías muertas.

Atajar la fuente del problema: Una vez reunidos los datos y desechado las opciones que no son, se puede diseñar una solución ajustada a las necesidades del problema. Solo queda aplicarla y mediante la monitorización, comprobar que el problema remite y se agotan o resuelven las distintas ramificaciones del problema.

Esta mecánica sirve tanto para pequeños problemas como para problemas más complejos.

Con pequeños problemas las fases se superponen o algunas serán casi trámites obvios. En el caso de problemas más complicados estarán más definidas cada parte. Pero cualquier imprevisto se puede resolver siguiendo esta estrategia para resolver problemas.