Dinero perdido en la automoción

He hablado varias veces de Internet de las cosas, del poder de los datos y de la hiper-conexión. Sin embargo, hace unos días una pregunta asaltó mi mente. ¿El sector de la automoción no está sacando partido de esta moda?

Atasco, automoción,

Atasco by Cesar Reñones Dominguez (Flickr)

Con una pequeña investigación, sospecho que no del todo. Y si lo están haciendo, lo han camuflado de forma bastante elegante en las condiciones de uso.

En realidad, hay alguna marca alemana que en el servicio que ofrece de conexión wifi 4G en tu coche, previo contrato con operadora, han añadido una clausula de que no comercializará tus datos personales, pero que los datos (sin especificar cuales exactamente) si que serán compartidos a empresas afiliadas prestadoras del servicio y a la red de concesionarios de la marca de automóviles.

Normal que dejen la puerta abierta a este nuevo mundo de los datos. Pongamos la imaginación a funcionar. Los coches nuevos de hoy en día llevan todo tipo de sensores y electrónica para cualquier proceso. Si la marca recabara los datos que generan y los analizaran tendrían oro, o ahora en tiempos modernos, litio. Lo valioso en esta era ya no son los datos, sino su análisis correcto. ¿Hablamos de coches conectados?

Con los coches conectados tendrían acceso a los datos del mismo, se puede saber que tipo de conducción se realiza en cada coche, los consumos reales en manos de los usuarios. Formas de conducción, por ejemplo conocer si la gente utiliza el vehículo con altas revoluciones o a bajas revoluciones. Si usas más los intermitentes de la derecha que el de la izquierda. Cuantos kilómetros realizas al coche por autovía y por ciudad. Si cargas el coche con mucho o poco peso, cuantas personas suelen viajar (para que pite cuando alguien no se pone el cinturón, en el asiento hay un sensor de peso). Desgastes de piezas, hasta conocer el estado del aceite o los filtros del aire. ¿Te imaginas combinar estos datos con las carreteras? (ver hoja tráfico con bigdata) Tener coches conectados a carreteras inteligentes.

Toda esta información, bien gestionada puede ayudar a reducir costes y vender más con ayuda del marketing. Por ejemplo, quizás en las revisiones anuales cuando te hacen el cambio de aceite y el filtro del aire, es posible que no estén todavía para cambiar y puedan funcionar más tiempo. Conociendo los datos de consumo, pueden ofrecerte garantía adicional. O conociendo el dato de a que revoluciones se conduce de media, pueden diseñar motores optimizados para ese tipo de régimen. (ahorrar costes como marca) Igual que saber cuantas personas viajan por cada coche, quizás este dato haga cambiar los segmentos de los coches.

Pero lo importante de todo este asunto, no es qué se puede hacer con los datos que conozcas. Hay un problema que quizás es el impedimento por el que no se han desarrollado los coches conectados. ¿Cuántos coches hay que se conecten? En España, aproximadamente se venden un millón y pico de coches nuevos al año. Esto tampoco es el grueso del problema. ¿Cuántos datos van a enviar cada vehículo? Por lo general, pueden ser un volumen importante, pero a velocidad de 4G no creo que sea un problema enviar paquetes de datos de… ¿100 MB a la semana? Como en tantas cosas, el punto clave de un problema es lo conocido como “cuello de botella”. En este planteamiento, el cuello de botella es cómo y dónde almacenar los 100MB que cada uno de los coches van a mandar. Con cálculos sencillos son 100 Terabytes de información, a la semana.

Podemos pensar que para analizar lo que ocurre no es necesario conocer los datos de todos los vehículos, se puede utilizar un muestreo aleatorio y luego extrapolar los datos. Pero en este caso, se corre el riesgo de que la muestra no sea representativa. Escoger vehículos al azar para monitorizar su uso sin saber previamente quién va a ser el tipo de usuario que lo va a comprar, implica aceptar que pueden producirse errores de bulto que invaliden los resultados. Por ejemplo, un coche puede terminar en un particular tipo o puede terminar siendo parte de una flota de empresa o siendo el vehículo de un trabajador autónomo. En cualquiera de los casos, son perfiles diferentes que usan el coche con forma diferente. Una parte no puede sugerir el todo.

En cualquier caso, no dudo que esto terminará por ocurrir. Todos los sectores sucumbirán al poder de la monitorización de datos en tiempo real, su análisis y aplicación para mejoras. Es el destino a donde nos dirigimos, los coches conectados empiezan a generar más beneficios que costes.