Cuando usar la creatividad y la innovación

La creatividad y la innovación son necesarias para avanzar, conseguir nuevos resultados, cumplir objetivos y alcanzar metas. ¿Pero cuándo es el momento en el que hay que usarlas?

Aviones realizando acrobacias de precisión. Creatividad

Precision by Rob (flickr)

La respuesta a esta pregunta es lo que realmente tiene valor, en ocasiones usarla en el momento adecuado puede ser el cambio entre el fracaso y el éxito. Para saberlo es casi cuestión de instinto, cuando surge la chispa. Eso es lo complicado.

¿Cuándo se usa actualmente?

Hoy en día, la creatividad y la innovación dentro del sector de las empresas, se usa a menudo cuando ya es tarde. Se usa como último cartucho. Siempre mención a honrosas excepciones de empresas y profesionales que consiguen salirse del redil y lograr esa “excelencia”. Sin embargo, el grueso de la población, como ya pronosticó Gauss con su campana está fuera de la excelencia. Algunos piensan que esto de la creatividad y la innovación es un invento para justificar las decisiones locas. Otros creen que es solo para empresas tecnológicas y modernas de Internet. Nunca olvidar los que encasillan la innovación al estereotipo de laboratorios, batas blancas, y probetas humeantes sobre mecheros bunsen.

Hay más grupos de estereotipos sobre la innovación y la creatividad aplicada, aunque con esto creo que está definido a lo que me refiero. Como generalización, que nunca son buenas, estos grupos de personas o para ser correcto, este tipo de interpretaciones que hacen las personas son las que recurren a la creatividad como último reducto de salvación. Lo usan casi como buscar una opción al azar. El problema o el tema está tan grande o tan cerca que ya no queda margen de maniobra y la única opción que queda no es impedir el impacto, sino que provoque la mínima cantidad de daños.

¿Cuándo se debería usar?

En primer lugar, hay que ver la creatividad y la innovación como una herramienta en lugar de como una aplicación o solución, una inversión en lugar de un coste, una opción en vez de una oportunidad.

La creatividad y la innovación hay que introducirla en los procesos habituales de la empresa. Integrarlas como una parte más y no como un agregado que se pone después. Así se aplicaría en su momento justo, cuando se requiera, con anticipación. Pasaría de ser la solución “in extremis” a ser la opción de proyecto. Contar con la creatividad y la innovación desde el punto de salida, ayuda a que desde el primer momento se puedan salvar muchas situaciones y ver con anticipación los obstáculos. Incluso teniendo cierta práctica, descubrir posibles puntos negros o evitar imprevistos por haber realizado un cambio innovador en el proceso. Para esto, la innovación tiene que aplicarse con criterio (ver hoja creatividad con criterio) Por ejemplo, si hablamos de coches, el paso de un motor de combustión a uno eléctrico es una innovación. Entre otros beneficios, tiene que los eléctricos tienen menos piezas móviles, por lo que baja la probabilidad de que se averíen.

Resumiendo y recapitulando un poco, la creatividad y la innovación se pueden usar en infinidad de campos y de mil formas diferentes. Para ello se necesita conocer como funcionan. Hay que leer el manual de instrucciones para poder sacarles el máximo rendimiento. Se pueden usar como soluciones paliativas que es la forma habitual, pero para sacarles un mayor rendimiento y productividad, hay que usarlas para obtener soluciones preventivas, que es menos habitual. Si a esto le añades que el equipo humano que tenga que gestionarlo conoce, está alineado con un espíritu creativo y es casi nativo en pensar sin limitaciones y diferente, ahí es cuando de verdad se genera el autentico potencial para llevar el proyecto o la empresa a la excelencia.